domingo, 14 de diciembre de 2008

CHILENA

CARICIA

Madre, madre, tú me besas,
pero yo te beso más,
y el enjambre de mis besos
no te deja ni mirar...

Si la abeja se entra al lirio,
no se siente su aletear.
Cuando escondes a tu hijito
ni se le oye respirar...

Yo te miro, yo te miro sin cansarme de mirar,
y qué lindo niño veo a tus ojos asomar...
El estanque copia todo lo que tú mirando estás;
pero tú en las niñas tienes a tu hijo y nada más.
Los ojitos que me diste me los tengo de gastar
en seguirte por los valles, por el cielo y por el mar...

GABRIELA MISTRAL

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